Un
avión de Ryanair, con casi 200 personas a bordo, tuvo que
regresar el pasado 29 de septiembre
al aeropuerto de Londres Stansted porque se
desprendió parte de la cinta adhesiva con la que la compañía de bajo coste había sellado una de las ventanillas de la cabina del avión. Un
portavoz de Ryanair declinó hacer comentarios de "asuntos técnicos rutinarios porque todos los vuelos de Ryanair cumplen con las medidas de seguridad establecidas".
"Tras unos 20 minutos de vuelo,
el piloto habló por megafonía y dijo que había un problema con la ventanilla -que había sido dañada en un vuelo anterior- y que teníamos que volver a Stansted", afirma Anthony Neal, uno de los pasajeros que viajaba a Riga, Letonia.
Ryanair tardó otras dos horas en encontrar un avión para realizar el viaje.